TOXINA BOTULíNICA, USOS MéDICOS
11 nov 2014

Toxina botulínica, usos médicos

La toxina botulínica no es aplicada únicamente con fines estéticos. Son muchos los usos médicos terapéuticos que tiene. El Dr. Andrés López explica la aplicación que tiene sobre las dolencias del aparato digestivo, así como de un cáncer gástrico.

Probablemente, fuera de la rama sanitaria, el término Toxina Botulínica o “Botulina” sea desconocido para algunos. No obstante, si en lugar de emplear este término científico, usamos el de uno de los nombres comerciales existentes en la terapéutica médica y que producen esta Neurotoxina, como por ejemplo “Botox”, no cabe duda de que una gran parte de la población mundial tiene el conocimiento sobre su existencia y, parcialmente, de sus usos terapéuticos. Pues bien, efectivamente, el “Botox”, es el nombre comercial más popular que existe hoy por hoy para hacer referencia a la Toxina Botulínica Del tipo A (existen más variedades, siendo la B, de entre 7 en total, la que ocupa el segundo lugar como alternativa terapéutica).

No cabe duda de que de ella se conocen mucho más sus beneficios estéticos que su uso eficaz como tratamiento para un gran número de patologías orgánicas - funcionales.

Tal vez, sea por el hecho de ser conocido como “Proteína Rejuvenecedora”, lo que haga del “Botox” ser tan popular, al igual que la evidencia sobre este efecto, está respaldada por la difusión que de la Toxina Botulínica han hecho los medios. Más aún basándose en la experiencia que sobre sus resultados cosméticos tienen personajes mediáticos o gente con una fama lo suficientemente poderosa como para captar la atención popular.

Origen de la toxina botulínica

No obstante, haciendo un poco de Historia en la Ciencia, es importante recordar que la Toxina Botulínica (Botulina) es una Neurotoxina. Concretamente una proteína obtenida de una bacteria llamada “Clostridium Botulinum” cuyos efectos, en su “Habitat Natural”, han sido descritos como “Potente” veneno, ya que produce espasticidad y paralisis muscular. A la enfermedad producida por el contacto accidental con esta bacteria se le denomina “Botulismo”; un primo hermano del “Tétanos”, siendo de la misma forma una entidad patológica potencialmente mortal.

Ha sido muy popular a lo largo de la historia y no es tan inusual que se encuentre en su relación con los humanos, en lugares como latas, envases o alimentos que no gozan de una adecuada conservación. De ahí, que su entrada al organismo está duplicada en peligrosidad cuando se la compara con el “Tétanos”.

Aún así, y pese a esta no muy buena “fama”, es necesario afirmar que en la práctica médica, la experiencia y todo lo aprendido sobre el “Clostridium Botulinum” han dado lugar a la obtención de un medicamento efectivo y beneficioso (modificado un poco en su estructura y toxicidad).

Estamos entonces contando con una Neurotoxina que es un buen aliado para la medicina aunque no “inocuo”.

Su uso y aplicación como medicamento empezó en la década de los 70. Por aquel entonces, ya se conocían los efectos favorables que la Toxina Botulínica tenía sobre el organismo así como sus efectos terapéuticos en gran variedad de patologías neurológicas (Parálisis Muscular, espasticidad y trastornos de la fuerza y tono muscular, “Distonías”).

Su primer uso fue curiosamente terapéutico y estético a la vez, usándose como alternativa en el tratamiento de la enfermedad ocular conocida como “Estrabismo” en la cual existe una franca asimetría en la “alineación” de los músculos oculares. Los resultados fueron muy diversos y no siempre favorables pero merece la pena y es obligado recordar, que se ha avanzado mucho en cuanto a la técnica, la dosis y la aplicación de la Toxina Botulínica, concretamente del Tipo A (“Botox”, “Vistabel”, “Dysport”, “Azzalure”).

Es muy importante no frivolizar con el concepto que existe sobre el uso del medicamento en la Terapia y Práctica Estética.

Mucho menos con su utilidad en patologías orgánicas funcionales. Bien es cierto, que existen personas con una habilidad asombrosa para su aplicación con fines estéticos pero no hay que olvidar que siempre se corre el riesgo del “accidente”, ya que un desconocimiento de la inervación y anatomía muscular facial y de cuello, no solo puede dar como resultado un aspecto completamente indeseable, sino que puede ser además un riesgo para la salud del paciente.

Aplicación de la toxina botulínica en medicina

De todos, es conocida la experiencia particular con la Toxina Botulínica en Medicina y Cirugía Cosmética, en Cirugía Plástica Y Reparadora, así como en Dermatología. Pero la Toxina, no queda solo destinada a esta rama de la medicina. Existe un abanico muy amplio para su uso.

La Toxina Botulínica es, por lo tanto, una herramienta biológica muy útil en otras especialidades médicas como la Neurología, la Fisiología, la Traumatología, la Ginecología, la Urología, la Cardiólogía, y, así, pasando casi por todas las demás especialidades médicas ya que tenemos que tener en cuenta que nuestro sistema nervioso (Central y Periférico) regula casi en un 100% todas las funciones de nuestro cuerpo, ya sean conscientes o automáticas.

En este uso terapéutico es en el se debe profundizar e insistir ya que “Botox” no es sinónimo único de “Antienvejecimiento o Belleza”. Lo es también de Salud y Bienestar, siempre que se realice por un profesional cualificado con conocimiento y dominio en la teoría, práctica y la técnica.

Toxina botulínica y aparato digestivo

Uno de los usos más beneficiosos que tiene la Toxina Botulínica para la salud se encuentra precisamente en los órganos encargados de la “combustión, tratamiento, almacenamiento energético y degradación”: el Aparato Digestivo.

Existen, por ejemplo, varias patologías motoras y funcionales a nivel de vías digestivas superiores. Son los llamados "Trastornos Motores Esofágicos” o TME, en donde no existe un control ni sincronización neurohormonal muscular en el tracto digestivo superior o esófago como tampoco en los esfínteres que regulan la movilidad y vaciado.

Pueden ser diferentes las causas por las cuales existen estas alteraciones. Estas mismas, se traducen y son referidas por el paciente, como dolor de diferente intensidad por la misma falta de control de la fibra muscular del esófago en todo su trayecto hasta el estómago. Estas alteraciones tienen su origen en problemas congénitos, idiopáticos (que no guardan relación con ninguna causa evidente) o bien puede ser consecuencia también de problemas secundarios neuromusculares, hormonales, metabólicos e, incluso, están relacionados con enfermedades neoplásicas o tumores con componente invasivo e inflamatorio.

Dentro de las patologías digestivas del esófago, los TME (Trastornos De La Motricidad Del Esófago) existe una clasificación: Primarios y Secundarios (del músculo liso y estriado).

En la mayoría de los TME hay un síntoma común: la Disfagia Orofaríngea (dolor en cavidad oral y del esófago), con dificultad para la deglución del alimento (disfagia). La intensidad del dolor así como el diagnóstico patológico se realizarán en base a la intensidad, tipo, localización, características, así como si se trata de una entidad aguda o crónica.

Todas la patologías se identifican para su diagnostico mediante la historia clínica del paciente y las pruebas de exploración que se lleven a cabo.

La finalidad básica de los tratamientos actuales para cualquier patología digestiva es la de mejorar la calidad de vida del paciente, permitiendo el paso del alimento (líquido o sólido) reduciendo al mínimo el dolor y con las menores técnicas invasivas posibles. A esto se refiere, la disminución de actos quirúrgicos, en la medida posible, conservando la anatomía y funcionalidad de las estructuras anatómicas.

En ello recae la importancia de la nueva implantación de terapias más conservadoras o innovadoras para las cuales, la Toxina Botulínica, ofrece resultados bastante esperanzadores.

Para el abordaje de vías digestivas se utiliza la técnica endoscópica. Mediante dicha técnica, se utiliza a criterio médico y según cada caso, una cantidad determinada de toxina botulínica, para la zona afectada correspondiente. Evidentemente, se tendrá en cuenta la región anatómica, así como la función que se quiere conservar. La técnica se realiza mediante inyección endoscópica con monitorización radiológica, manométrica, isotópica y se llevan a cabo los controles médicos periódicos. Toda estructura anatómica que se pueda conservar ahorrando en cirugía y recuperación es considerado ya un gran avance médico clínico.

Toxina botulínica frente a un cáncer gástrico

De igual forma, la Toxina Botulínica abre una nueva puerta en la terapéutica, abordaje y tratamiento del cáncer gástrico. El rol que desempeña el impulso nervioso en el desarrollo de tumores malignos de estómago ha sido estudiado por científicos durante años.

Se sabe ya de antemano el papel Neuro-músculo paralizante que desempeña la Toxina Botulínica a nivel facial. Igualmente, se conoce, a nivel popular, la utilización de la Toxina en el tratamiento de la Hiperhidrosis y la Dishidrosis (Exceso-Aumento de sudación). Este es uno de los fines terapéuticos más requeridos y aceptados a nivel hospitalario. Se ha observado que, al igual que la Toxina bloquea el impulso nervioso que produce la sudoración, tiene el mismo comportamiento en el crecimiento tumoral gástrico, bloqueando los impulsos nerviosos que hacen que progrese y evolucione un tumor maligno.

Sin lugar a dudas, estos estudios realizados para cáncer gástrico, nos rebelan datos muy significativos y positivos en cuanto al tratamiento del cáncer.

Hay que tener en cuenta que cualquier estudio que nos ofrezca esperanzas en el tratamiento de uno de las patologías más mortales, como lo es el cáncer gástrico, nos brinda la posibilidad de aumentar la calidad y el tiempo de vida del paciente. Más aún, teniendo en cuenta que minimizamos al máximo, las cirugías invasivas, evitando el mayor número de secuelas que afecten a los órganos adyacentes y a la propia función del órgano afectado por una tumefacción maligna.

¿En qué consiste y cómo se explica esta técnica? Se aplica sobre el nervio vago la Toxina Botulínica impidiendo la liberación de Acetilcolina (un neurotransmisor que conduce los impulsos nerviosos sobre cuello, y espalda, al igual que sobre estructuras anatómicas y órganos. La Acetilcolina estimula la división celular. Por consiguiente, lo hace también con las células malignas. Por lo tanto, por ahora, en el tratamiento conjunto con quimioterapia, se puede esperar un aumento en la sobreviva en un 35%. Estos estudios se están llevando a cabo “In Situ” por investigadores de la Universidad de Columbia en Estados Unidos.

Puede parecer contradictorio pero pacientes tratados previamente con una vagotomía y resección tumoral tienen más riesgo de desarrollar nuevas células tumorales y por ello, de presentar una recidiva de cáncer, comparados con aquellos que conservan la integridad del nervio vago (Frénico). Este hecho, sin lugar a dudas nos hace cuestionar las terapias actuales ya establecidas, en cuanto a tratamiento de cáncer y ahondar un poco más en el estudio de la fisiología humana.

Por todo esto, se puede decir que si bien la Toxina Botulínica en su estado natural es un potente veneno, que igualmente, está prohibido por la OMS como arma química, nos brinda, sin embargo, la posibilidad de obtener de ella una sustancia que no solo mejora el aspecto externo como producto de antienvejecimiento, sino que sus efectos como agente “neurobloqueante” ofrecen una nueva visión y mucho más brillante.

También es en sí, una esperanza para enfermedades neurológicas como el Parkinson.

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